En LOMUSA nos pasamos la vida llenando formularios. DUAs, manifiestos, declaraciones de valor, partidas arancelarias… así que perdónenme, pero este año no pude evitar ver el Día de la Madre con mis ojos de aduanera.
Porque si lo pensamos bien, a las mamás les toca «importar» algo a nuestras vidas desde el primer día.
Así que hoy te quiero compartir la declaración oficial de esa mercancía que nunca pasa por inspección porque, sinceramente, no hay funcionario que se atreva a cuestionar:
Descripción de la mercancía
Paciencia en cantidades industriales. Consejos que uno jura que no va a necesitar y termina necesitando exactamente a las 2 a.m. ¡Abrazos sin fecha de vencimiento!
País de origen
No aplica. Este producto no se fabrica en ningún otro lado pero está en todas partes del mundo.
Peso bruto
Incalculable. (Créanme, lo intentamos.)
Valor en aduana
Aquí es donde el sistema colapsa. No existe factura comercial que alcance a reflejar el valor real. Hemos intentado declararlo en dólares, en colones, hasta en francos suizos. Ninguna moneda le hace justicia.
Partida arancelaria
Clasificación especial, régimen «Exento de todo». Cero por ciento de impuestos, cero restricciones, entrada libre y permanente.
Régimen aplicado
Definitivo. Esta mercancía no se devuelve, no se reexporta, no tiene reclamo posible ni necesario.
Una vez más quiero mandarles un abrazo a todas las mamás que nos leen, a las que maternan sin haber parido, a las que ya no están pero siguen «despachadas» en cada recuerdo, y a todas las que un día decidieron que valía la pena entregar tanto sin pedir nada de vuelta.
Feliz Día de la Madre, desde LOMUSA.

